Entrevista a Camilo Restrepo Guzmán, Presidente de la CCE en Revista Cuadernos de la Casa N 4


El Presidente Camilo Restrepo es licenciado en Ciencias Políticas y Sociales
Sede Nacional, viernes 08 de marzo del 2019
    

 Camilo Restrepo: “Toda la sociedad, desde cada uno de los ámbitos, debe priorizar la cultura”

Camilo Restrepo, actual Presidente de la Sede Nacional de la Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión” (CCE), tiene como reto lograr que la cultura deje de ser “la Cenicienta del Estado”. Además,  continuar con los proyectos planteados, a pesar de que el presupuesto para su administración disminuyó. La CCE tiene 24 núcleos provinciales, más su sede en Quito.

Por: Mgtr. Flor Layedra Torres, editora.

En ocasiones se confunde el arte con cultura. ¿La Casa de la Cultura Ecuatoriana cómo diferencia estos términos?
La cultura es una construcción social que genera la identidad de los pueblos y tiene una diversidad de expresiones y de representaciones. En cambio, el arte es manifestación y creación, y, por supuesto, forma parte de la cultura. Obviamente, en nuestra diversidad cultural tenemos maravillosos artistas que la enriquecen y la engrandecen.

En torno a esto ¿cuál es el rol de la CCE?
La Casa de la Cultura Ecuatoriana es la que tiene que garantizar el acceso a la diversidad cultural y de pensamientos de la ciudadanía y de sus colectivos sociales.  

¿Cómo está actuando la entidad para que la sociedad ecuatoriana no mantenga, erróneamente, en su imaginario, que quien consume arte es “culto”?
Si nos referimos al diccionario, el término culto o culta hace referencia a quien tiene cultura; eso implica que absolutamente todos somos personas cultas, es decir, personas con cultura. Hay que romper ese imaginario, es una de mis líneas de acción durante mi período. Es por esto que, hemos dado una gran apertura al desarrollo y a la promoción de las culturas vivas, de los haceres y de saberes ancestrales.

Por ejemplo…
Hace un mes publicamos el libro Trilogía Bandolera de Eliécer Cárdenas que describe, claramente, parte de la historia de los pueblos, como Loja, Zaruma y otros ubicados al sur del país. Para el aniversario de la Casa de la Cultura Ecuatoriana se organizó un desfile, en la capital, llamado “Los Diablos se toman Quito”. Con esta propuesta, que vamos a continuar realizando cada año, logramos traer las costumbres de diversas comunidades de nuestro país al espacio público de Quito, a sus calles. Esto tuvo una gran acogida, tanto de la ciudadanía, que se volcó a ver y a participar de las marchas por la ciudad, como de los medios de comunicación.

Hay más organización de programas que tienen mayor relación con el arte que con nutrir la cultura costumbrista, ¿por qué cree usted que se da esto?
Creo que es porque las obras de arte revelan con belleza la realidad cultural, social y humana. Lo que quiero decir es que, la obra de arte expresa la mirada que el artista tiene de la sociedad, logrando sensibilizar a quien la mira o escucha. Por ejemplo, las obras de Oswaldo Guayasamín o de Eduardo Kingman reflejan la realidad de un pueblo que sufrió la discriminación y el abandono social. Es más, el arte de Guayasamín, próximo a cumplir el centenario de su natalicio, fue combativo, revolucionario y propositivo.

Bajo ese contexto, ¿el arte tiene un mayor acervo social?
Es importante reconocer que el arte nutre la cultura; sin embargo, la Casa de la Cultura Ecuatoriana no solo puede limitarse a ello, sino extender su visión y dar apertura a las diferentes expresiones de las diversidades culturales populares que habitan nuestro país, como lo venimos haciendo.

¿Qué nos falta para lograr la homologación y la estandarización de nuestras actividades artístico-culturales con las producciones de nivel internacional?
En cuanto al talento artístico y cultural, Ecuador no pide favores en la región. Eso lo podemos ver a diario en la Casa de la Cultura Ecuatoriana, donde llegan los artistas y gestores culturales del país.

¿No hace falta nada?
Tal vez es necesario proyectar estas propuestas en otras esferas internacionales, pero lo más importante es difundirlo al interior de nuestro país.

¿Cómo?
Una de las pocas cosas buenas que tuvo la Ley de Comunicación fue obligar a los medios a priorizar la producción nacional. Sin embargo, lastimosamente, no se ha invertido en esta industria. Lo que hay en la televisión, por ejemplo, está destinado a “entretener” al televidente, para así reproducir el sistema de consumo y no se piensa en la educación o en el desarrollo cultural de nuestros pueblos. Creo que no existe en el país, un canal de televisión que ponga énfasis en la educación y en la cultura. Entonces falta invertir en producción artística y cultural de calidad.

¿A quién le correspondería fomentar?
Es un trabajo de doble vía. Por un lado es importante que desde el gobierno central se promueva y se permita el ejercicio y el desarrollo de los derechos culturales, lo cual no sucede, pues ni siquiera se entiende el potencial que tiene el desarrollo cultural para el crecimiento del país. Por otro lado, la ciudadanía, los artistas y los colectivos culturales, deben exigir sus derechos. Toda la sociedad, desde cada uno de los ámbitos, debe priorizar las culturas vivas, nacionales, provinciales, cantonales, parroquiales y comunitarias, ya que son poseedoras de saberes tangibles e intangibles, que deben ser valoradas como patrimonio.

¿Con qué información se están creando los lineamientos de políticas culturales propuestos por usted al asumir la Presidencia de la Casa de la Cultura?
Parto desde el conocimiento de mi país, de los pueblos y del valor que tienen para mí -creo que no existe una provincia y un pueblo que yo no conozca-. Las políticas culturales, propuestas en mi gestión, parten de esa sensibilidad, de esa cercanía y del respeto hacia mi gente. Además, el liderazgo lo ejerzo con un grupo de directores de los Núcleos Provinciales que conocen la realidad cultural de su territorio, porque han sido gestores culturales con gran trayectoria. Por otro lado, es necesario la ciudadanización de la Casa de la Cultura, es decir, integrar a la mayor cantidad de actores culturales de los sectores urbanos y rurales. Son ellos los que alimentan esa mirada por dónde debemos transitar como Casa. Creo y quiero que la cultura sea el motor que movilice a la sociedad, para construir la verdadera interculturalidad que ordena la Constitución y que, todavía estamos lejos de entenderla.

¿Cuáles son las acciones prioritarias, en el marco de las políticas culturales, que busca establecer?
Las acciones prioritarias, que hemos tenido desde que empezó mi administración, están encaminadas al ordenamiento de la institución, en función de la Ley Orgánica de Cultura que entró en vigencia el 30 de diciembre de 2016. Para ello tenemos los instrumentos jurídicos y administrativos necesarios para funcionar organizadamente.

¿Cuáles serían esas acciones?
Hemos desarrollado varios proyectos importantes, para la Casa de la Cultura, relacionados con la preservación patrimonial y de la memoria histórica de nuestro país. Por ejemplo, ya hemos publicado cinco tomos de la Historia de Literatura del Ecuador, en conjunto con la Academia Nacional de Historia; inauguramos el Archivo Nacional de Música, digitalizando más de 2 000 partituras de los grandes compositores ecuatorianos; tenemos en salvaguarda el patrimonio fílmico más importante del Ecuador. En el ámbito territorial, firmamos un convenio con el Consejo Nacional de Gobiernos Parroquiales Rurales del Ecuador, para que los proyectos culturales lleguen a cada parroquia del país. Parte de mi política ha sido la ciudadanización o democratización de la cultura y hemos trabajado en ese sentido, abriendo las puertas a los gestores culturales y artistas, dando impulso a los nuevos talentos.  Hacemos varias acciones de educación no formal, en diferentes ámbitos: escritura creativa, cine, talleres de música, de fotografía, teatro y estamos próximos a iniciar el taller permanente de cosmovisión andina.

¿A qué cree que se deba que la afluencia de públicos a los eventos culturales públicos es baja a diferencia de los privados?
Bueno, en Quito se ha forjado un público interesado por espectáculos culturales. Por ejemplo, en cada presentación del Ballet Nacional del Ecuador tenemos un Teatro Nacional lleno, con aforo de 2000 personas. Hace una semana presentamos el Teatro Dramático Nacional de Ópera y Danza de China, con motivo de la celebración del Año Nuevo Chino, que tuvo una excelente acogida pues el Teatro estuvo totalmente lleno los dos días de presentación. Esto que sucede en Quito, también ocurre en otras ciudades. En Guayaquil también hay un gran desarrollo artístico cultural, espacios públicos dedicados al arte y la cultura como la nueva Plaza Guayarte o la Biblioteca de la Universidad de las Artes, recién inauguradas.

Pero no siempre se llenan las salas…
Creo que nos falta fortalecer la producción artística y cultural. Tenemos referentes en Latinoamérica de los que podemos aprender e incluso superar. La producción colombiana o mexicana ha desarrollado una industria artística y cultural a grandes escalas. Sin embargo, la Casa de la Cultura también tiene marcada una línea que es su apuesta política y que, a su vez, es importante respetar y mantener, ya que es su razón de ser, es inherente a ella.

¿Cuál es esa línea?
La Casa de la Cultura debe mantenerse libre de intereses privados, particulares y políticos, su razón de ser es la ciudadanía y por eso debe ser autónoma. Tiene un rol que no se enfoca simplemente en el desarrollo de  las bellas artes, que llega a una élite, sino al de la cultura. Para ello debe propiciar el encuentro de las culturas urbanas, rurales, de los pueblos, de los artistas y de otros actores para ir construyéndonos como país, desde nuestras identidades, porque la cultura no está muerta, la cultura está viva.

¿Cuáles son los parámetros para que una obra sea considerada apta para exponerse en las sedes de la CCE?
La Casa de la Cultura siempre ha tenido curadores o grupos editoriales que analizan las obras que serán expuestas en la entidad. Evidentemente, esta es una Casa donde se debe valorar el arte y promover su auge. Pero también debe dar impulso a las nuevas manifestaciones, a artistas que están empezando y gestores culturales que traen nuevas propuestas y que, como he dicho antes, aportan a la construcción social de nuestras identidades.

Bajo este contexto, ¿la Casa de la Cultura promueve o incentiva a aquellos que quieren dedicarse al arte?
La Casa de la Cultura tiene entre sus líneas de trabajo la parte formativa - fomento cultural y artístico, cinemateca, museos, publicaciones y biblioteca-, en todas sus áreas de trabajo. Se realizan talleres de música, de escritura creativa, de fotografía, de danza, tenemos el Cineclub y otras actividades. Así que, la Casa de la Cultura cumple su tarea de promoción cultural y abre las posibilidades de desarrollo integral de los seres humanos. Como país, no debemos abordar solo la educación científica, cuando tenemos muchos otros saberes, y ahí está el rol de la Casa.

¿Existe una política de desarrollo cultural integral para las personas con discapacidad? ¿Cómo avanza este proceso?
La  Casa de la Cultura,  a través del área de Inclusión, desarrolla el proyecto “Simbiótica, cultura de paz”, que busca potenciar la creatividad y estimular, a través del arte, los sentidos de personas con discapacidad. Para ello, se organizan talleres de teatro, danza contemporánea, fotografía, pintura, entre otros. Tenemos cuatro generaciones de graduados, en los dos años, y estoy convencido que debe extenderse a todo el país. Además, en muchos núcleos provinciales realizan actividades dirigidas a este grupo poblacional.

¿Por qué cree que la Casa de la Cultura es imprescindible para la sociedad ecuatoriana?
Benjamín Carrión decía: “Si no podemos ni debemos ser una potencia política, económica, diplomática y menos -¡mucho menos! – militar, seamos una gran potencia de la cultura…” y sobre esta convicción se asientan las bases de esta Casa. La Casa de la Cultura genera este vínculo, siendo el incitador del encuentro, el difusor y el promotor de las manifestaciones culturales que forjan las identidades de nuestro país.

¿Es la única llamada a propagar la cultura?
Yo creo que toda la sociedad, desde cada uno de los ámbitos, debe priorizar la cultura. Sin embargo, en este sentido la Casa de la Cultura Ecuatoriana es fundamental para el país, pues es la entidad llamada a salvaguardar nuestra memoria cultural y patrimonial, además, es el motor de la sociedad que genera la construcción de las identidades, porque provoca diálogo, encuentro y expresión de la diversidad cultural.

Ahora, ¿qué es la Casa de la Cultura?
Definitivamente, la Casa de la Cultura no solo es un espacio para la exposición del arte. Es una casa de encuentro ciudadano para dialogar y para construir cultura, desde la diversidad de expresiones y de pensamientos. La Casa de la Cultura es el espacio para esto. La ciudadanía, los jóvenes, los colectivos culturales y los artistas deben sentirla como suya y desarrollar aquí sus propuestas.

¿Cómo evalúa el rol de los medios en la promoción de los eventos culturales y artísticos?
Lamentablemente, los medios de comunicación responden a su propia agenda, donde la cultura y el arte no son prioritarios. Nosotros mantenemos una relación muy cordial con los medios, pero reconocemos esta realidad. Lo interesante es que el desarrollo de la tecnología de las comunicaciones nos permite difundir y promocionar las acciones culturales, a través de las redes sociales, la Web y otras plataformas. Tenemos la ventaja, además, de contar con una radio cultural y ciudadana propia, Radio Cultura FM, con gran acogida en Pichincha, que es a donde llega, pero nos proyectamos a cubrir el país.

¿En qué tiempo prevén tenerla?
Esperamos que este proyecto se concrete en este año.

¿Cómo lo financiará?

Con los fondos de un crédito no reembolsable del antiguo Fondo Nacional de Cultura de Ecuador y del Banco de Desarrollo del Ecuador, a favor de la Casa de la Cultura, aprobado en 2013 y recuperado por esta administración.

¿De cuánto es el crédito?
De USD 420 000. Este crédito estaba destinado a la creación de un sistema integrado de comunicación para la Casa de la Cultura Ecuatoriana, que contemplaba una radio y una revista. Sin  embargo, estamos trabajando en la modificación de ese contrato, con el fin de que todo sea destinado al proyecto de una radio nacional digital y la adecuación de Radio Cultura FM.

En su discurso de posesión en la Presidencia de la CCE, usted dijo que: “El cargo es un inmenso reto personal (…) para conseguir que la cultura deje de ser la Cenicienta del Estado”. ¿Por qué  lo considera así?
Porque evidentemente existen otras prioridades para los gobiernos y la inversión en cultura siempre es dejada de lado, cuando ésta tiene el potencial para provocar el cambio social que se requiere. Es la mirada desde donde enfocamos la necesidad estructural del cambio. Para mí, la educación y la cultura son los ejes estratégicos para que nuestro país pueda salir de la pobreza, de la exclusión y de tantas problemáticas sociales que nos aquejan, como la violencia.

¿Cuál es el presupuesto que el Estado ha asignado a la entidad para que pueda cumplir su rol?
El Ministerio de Finanzas determinó, que el presupuesto, este año, para la Casa de la Cultura Ecuatoriana es de USD 14 142 768. El año pasado, 2018, fue de USD 15 386 315,47, es decir, USD 1 243 547,4 menos.

¿Cómo se solventará ese déficit?
Se están realizando varias gestiones ante los organismos gubernamentales pertinentes para recuperar recursos que, en las condiciones de la Casa de la Cultura, son extremadamente necesarios para sostenerla y para fortalecerla. Parte de los logros es la consecución de dos proyectos nacionales que son importantes. El primero, Arte en el barrio, un proyecto del Gobierno dentro de su Plan toda una vida, cuyo ejecutor será la Casa de la Cultura a través de los núcleos provinciales; el segundo, Camino a Loja, ejecutado también por los núcleos, en donde se organizarán eventos artísticos y culturales en las provinciales, previo al Festival de Artes Vivas, en Loja, al que la Asamblea lo ha declarado como proyecto prioritario mediante ley.  Estos dos proyectos permitirán que los núcleos provinciales tengan recursos para lograr el desarrollo cultural de sus provincias.

¿Quién los financiará?
Los dos proyectos serán financiados por el Gobierno Nacional.

Ante la realidad económica del país, ¿qué prevé para la Casa de la Cultura Ecuatoriana?
La Casa de la Cultura tiene como contingente el talento humano, con diversas capacidades.  Entre quienes servimos, como funcionarios, y los gestores culturales (artistas y colectivos) que están siempre apoyando. Esta es una institución viva, porque la cultura está viva. Necesitamos del diálogo y de la voluntad para priorizar los intereses sociales-culturales, no los personales. También tenemos el gran reto de cohesionarnos como Casa de la Cultura Ecuatoriana, a nivel nacional, porque lo que sucede en una provincia repercute en la institución.

Fuente: Revista Cuadernos de la Casa N° 4 CCE Guayas

Noticias Provinciales

ARTE PARA TODOS
Cotopaxi - 2019-05-09

Ginno Señor Bolero 2 inolvidable
Chimborazo - 2019-05-02

Presentación del libro "Legislación Educativa" del Dr. Marcelo Aimacaña
Chimborazo - 2019-05-10

VII Festival Internacional de Artes del Movimiento "La Guaragua"
Chimborazo - 2019-05-09

CCE-Loja firma convenio con UIDE
Loja - 2019-05-17

Concierto Tonal Guancavilca
Santa Elena - 2019-05-18

Exposición Tonal Guancavilca
Santa Elena - 2019-05-17

Expresarte Sumpa
Santa Elena - 2019-05-16

Ruta Musical de las Iglesias
Santa Elena - 2019-05-19

Ruta Musical de las Iglesias
Santa Elena - 2019-05-26

Ponencia en Argentina
Santa Elena - 2019-05-17

CCE-Loja presenta libro de Gladys Antonieta Rodas
Loja - 2019-05-17

Campaña de lectura Loja lee continúa acrecentando el territorio de lectura
Loja - 2019-05-17

Desfile por el Día Internac
Azuay - 2019-05-18

Conversatorio Radial por el Día del Museo
Cañar - 2019-05-17

REDES SOCIALES


© Todos los derechos reservados Casa de la Cultura Ecuatoriana "Benjamín Carrión"
Sitio Desarrollado por Magno Coronel, MCSoftware